La otra cara de la depresión

En Colombia la depresión no es tratada en forma adecuada.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), considera la depresión como “un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración”, razón por la cual se encuentra incluida en la lista de enfermedades de esta misma organización.

Esta enfermedad es un problema de salud pública, para el año 2017 el 4,7% de la población colombiana fue diagnosticada con este trastorno. Una cifra que está por encima del promedio mundial que corresponde al 4,4% de la población.

En Colombia la depresión no es tratada de la forma adecuada en la totalidad de las personas que la padecen. La falta de atención inmediata y de calidad, son causal de que los pacientes encuentren como única salida el suicidio. Según el Observatorio Así Vamos en Salud, en Colombia hay un promedio de 1833 suicidios por año siendo la depresión la causa principal.

Además de los trastornos de sueño y la falta de apetito, la depresión también se manifiesta por medio de dolencias en otras partes del cuerpo que son diagnosticadas como enfermedades físicas y no como manifestaciones de la depresión, por ejemplo: dolores de cabeza, espasmos musculares, trastornos digestivos, respiratorios, genitourinarios, mareo y fatiga.

Algunos teóricos sugieren que los síntomas somáticos en la depresión son manifestaciones del estrés psicológico, mientras que otros afirman que corresponden a múltiples factores como la genética, los aspectos familiares, sociales, emocionales y mentales. Todos estos interactúan para dar lugar a un trastorno físico.

En tal virtud, la depresión debe considerarse una enfermedad y tratarse como tal, es decir, ser diagnosticada por un psicólogo o un médico psiquiatra; y que el paciente sea sometido a un tratamiento orientado a mejorar su calidad de vida. Sin embargo, es importante dejar de lado los prejuicios que giran en torno al acto de asistir a consulta con especialistas, la depresión no es solo tristeza y por tanto, no debe percibirse como algo normal.

La depresión, una vez diagnosticada en el paciente, debe ser tratada y estudiada incluyendo múltiples factores en la vida del paciente. Primeramente, se debe estudiar las alteraciones fisiológicas del cerebro y el cuerpo; y en la misma medida, se deben consideran los aspectos sociales, familiares, personales y emocionales del paciente.

Por parte del paciente, se debe tener la voluntad y disposición a ser tratado, comprender que asistir a consulta es una herramienta de apoyo y que los medicamentos (en caso de ser necesarios) no generan dependencia. Y lo más importante: tener paciencia, la depresión requiere de un tratamiento en el que se avanza de acuerdo con el tipo de caso, todos son diferentes y las acciones terapéuticas pueden tomar semanas o meses en surtir efecto.